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Incluso los hombres más sanos, en determinadas circunstancias, pueden tener dificultades para obtener una erección lo suficientemente firme como para tener relaciones sexuales satisfactorias. En el peor de los casos, un hombre puede no ser capaz de tener una erección en absoluto a pesar de ser estimulado sexualmente. Se estima que siete de cada 10 casos de disfunción eréctil o impotencia son un resultado de factores físicos, pero los tres restantes son una consecuencia de problemas psicológicos, tales como el estrés, la ansiedad o la depresión.

Cómo impide el estrés la obtención de una erección firme?

Aunque sea desconocido para muchos, el estrés diario puede afectar gravemente a la capacidad para obtener una erección y para dar y recibir placer sexual durante una relación. El estrés intensifica la producción de adrenalina y noradrenalina, dos hormonas conocidas por tener propiedades inhibidoras de la erección. Además la llegada de estrés hace disminuir los niveles de oxido nítrico, un relajante muscular.

Además, cuando se pasa por estrés, los impulsos nerviosos constriñen los vasos sanguíneos y músculos de la zona de alrededor del pene, dificultando la entrada de flujo sanguíneo. Si no se produce la llegada de suficiente cantidad de sangre durante la estimulación sexual, el hombre ve imposible la obtención de una erección.

El efecto multiplicador del estrés

El sentimiento de culpabilidad, enfado, resentimiento, falta de confianza y depresión son algunos de los efectos emocionales del estrés y que contribuyen a una libido más baja. Cuando aparece este tipo de sentimientos se hace aún más difícil sentirse motivado para tener sexo.

Millones de hombres encuentran que la ansiedad por rendir en la cama es el principal problema de su confianza sexual. El miedo inicial a iniciar la actividad sexual suficiente para impedir emocionalmente al hombre obtener una erección cada vez que tiene la oportunidad de mantener una relación sexual. Lo que suele ocurrir es que su preocupación sobre el rendimiento sexual no le permiten relajarse, convirtiéndose en un círculo vicioso.

Depresión e impotencia

La depresión está considerada uno de los inhibidores de la erección más fuertes, ya que puede ser tanto causa como consecuencia de la dificultad para obtener la erección. No hay duda de que ciertos niveles de estrés circunstanciales pueden conseguir lo mejor de una persona, pero si esto se dispara puede producir insomnio, taquicardias y problemas de comportamiento. Además afecta a la vida sexual conociéndose que el 40% de los hombres mayores de 40 años sufren problemas de erección por culpa del estrés. Cuando la impotencia ocurre como consecuencia del estrés, de manera natural se cae en la depresión pero es importante no venirse abajo, pues los mensajes negativos enviados al cerebro interfieren de nuevo en el proceso de erección.

¿Cómo puede tratarse la impotencia por estrés?

Siempre deberá buscar ayuda médica profesional cuando desee encontrar una solución para la impotencia. El estrés, la depresión o la ansiedad temporales pueden no necesitar de tratamiento cuando se produce de forma aislada.